Zonales Quito

La tradición agrícola y la innovación técnica se encuentran una vez más en el Valle de Los Chillos. Esta mañana, con la presencia de 65 participantes, la Administración Zonal Los Chillos y la Agencia de Desarrollo Económico ConQuito inauguraron la décima quinta edición de la Escuela de Chacras, un programa que durante quince años se ha consolidado como el referente de la soberanía alimentaria en la capital.

Formación integral para una agricultura sostenible

Durante los próximos tres meses, los participantes se darán cita cada jueves, de 09h00 a 13h00, en el barrio San Carlos de Alangasí, con el objetivo de mantener viva la herencia cultural de la zona y profesionalizar el campo mediante el modelo de Economía Popular y Solidaria.

A diferencia del cultivo empírico, esta edición pone énfasis en la tecnificación agrícola, abordando ejes fundamentales como:

  • Uso de semillas certificadas.
  • Sistemas de riego eficiente para el ahorro de agua.
  • Implementación de micro invernaderos y coberteras con malla sarán.
  • Producción 100% orgánica y libre de químicos.

Cristina Vinueza, fue una de las estudiantes de la escuela de Chacras 2025, junto a Diana Bermeo implementaron un manual de agricultura orgánica para que toda la comunidad pueda utilizarlo. “En el curso empecé aprendiendo sobre la preparación de la tierra, es una serie de pasos, sembrar, mantener a la planta, trabajar a la planta sin químicos, todo esto fomenta a la alimentación saludable y sostenible”, expresó.

El proyecto trasciende las aulas de campo. Al mejorar los sistemas de producción, se garantiza que la población acceda a alimentos sanos, fomentando el autoabastecimiento y la conservación del medio ambiente. Además, el esquema de ‘capacitación a capacitadores’ permite un intercambio horizontal de saberes entre técnicos y productores, asegurando que el conocimiento permanezca en la comunidad.

Dato

La Administración Zonal Los Chillos no solo limita su acción a la enseñanza, pues el proyecto de fortalecimiento productivo incluye: capacitación agropecuaria orgánica; entrega de insumos para la réplica de huertos integrales y la asistencia técnica para la construcción de invernaderos familiares.

Este modelo, que nació en Los Chillos, hoy sirve de guía para otros sectores de Quito, demostrando que la agricultura rural es el motor de la resiliencia económica de la ciudad.

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